Tan arrepentida y encantada
de haberte conocido lo confieso. Tú que tanto has besado,tú que me has enseñado
Sabes mejor que yo que hasta los huesos solo calan los besos que me has dado
los labios del pecado.
Porque una casa sin ti es una emboscada ,el pasillo de un tren de madrugada
un laberinto sin luz, ni vino tinto; un vuelo de alquitran en la mirada
Y me envenenan los besos que voy dando y sin embargo cuando duermo sin ti contigo sueño
y con todos si duermes a mi lado y si te vas me voy por los tejados
como un gato sin dueño, tendido en el pañuelo de amarguras
que empañan sin mancharla tu hermosura...
jueves, 1 de abril de 2010
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