Puedo ponerme cursi y decir que tus labios
me saben igual que los labios que beso en mis sueños,
Puedo ponerme triste y decir que me basta
con ser tu enemiga, tu todo, tu esclava, tu fiebre, tu dueña
Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren,
Tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu Dios, tu asesina.
O tal vez esa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra
a la orilla de la chimenea a esperar que suba la marea.
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